He pensado muchas veces a lo largo de mi vida, que nada merecía la pena; no he tenido valor para hacer frente a todos los problemas que continuamente aparecían. Me he sentido derrotada ante algo o alguien, sin fuerzas para seguir adelante.
He visto a personas sufrir, aguardando el momento de llegar al fin del camino, a ese desenlace predestinado. He visto dolor y tiempo perdido; mi propio tiempo echado por la borda.
En repetidas ocasiones me he dicho a mí misma que era hora de cambiar,que estaba aquí, en este lugar, en este momento, por algo; tenía que aprovecharlo.
Frecuentemente intente convencerme de ello, pero la práctica fallaba.
Supongo que nunca es tarde para corregir errores.
Ahora escúchame. Quiero que llores, pero sólo si cada una de tus lágrimas derramadas esta impregnada de alegría y emoción. Quiero que tu esperanza se funda con la mía, que cumplamos nuestros sueños, que superemos nuestros miedos.
Quiero sentirme agradecida ante las pequeñas cosas que forman mi día a día; labrar una historia, mi historia.
Quiero no desperdiciar ni un sólo minuto más de este camino que recorro.
Y quiero que nadie, repito, NADIE, nos pare los pies; que nos dejen hacernos fuertes y volar lejos de aquí.
Quiero vivir. Y voy a hacerlo.
