Creíste tenerme en tu poder, creíste que conmigo habías conseguido un eslabón más para la red de mentiras que forma tu vida. Y, efectivamente, lo lograste. Cuan estúpida me siento ahora al mirar atrás, dándome cuenta de que no hice nada por evitarlo.
No puedo retroceder en el tiempo, pero sí sé reconocer mis errores, y aprender de ellos. En este caso no me equivoqué pensando o actuando de una determinada manera. Mi mayor fallo fue quererte, mi error fuiste tú.
Te lamentas de haber sufrido, de cosas que has aguantado sin necesidad alguna. Continuamente te enfureces porque me he saltado las reglas de tu juego.
Yo, por mi parte, me reprocho el no haber dado tiempo al tiempo, o quizá el haberle brindado demasiado. ¿Dónde me equivoqué realmente? Quizá debí haberlo pensando mejor. "Quien no arriesga, no gana", pero yo aposté demasiado, lo aposté todo por ti. Perdí.
Y ahora, a cada momento que pasa, tras cada palabra tuya que leo, abro los ojos a la realidad y comprendo las cosas. Sólo hay algo que me reconforta, y no es saber si me quieres o no, ni el que hayas reconocido que la utilizas, como probablemente hiciste también conmigo. Lo que me mantiene firme, lo que me hace seguir adelante, es darme cuenta de que cada día te añoro un poco menos.
Qué gozo, joder, púdrete. No vuelvas a dirigirme ningún "te quiero" más, no me reproches lo mala que fui ni me recuerdes lo infeliz que eres sin tenerme contigo; no me hables de ella, ni me hables de ti, no me dediques ni uno solo de tus motes cariñosos.
Sólo te voy a pedir algo: desaparece. Olvídame y olvida lo que fuimos, no trates de hacerte un hueco en mi vida, simplemente márchate; déjame ser feliz, déjame seguir.
Se acabó, lo prometo, y esta vez si será para siempre. No volveré a dejar que mis días se marchiten a tu lado.
Lena.

xos elena, es precioso!
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