domingo, 29 de noviembre de 2009

Carta de un niño que nunca nació


Si, a tí niño iluso. Tú, que piensas que no podría pasarte a ti, ya ves. La de vueltas que da la vida.
No me ves.
No me notas.
No me sientes.
No me aprecias.
Ni siquiera lo sabías hasta ahora.
Sin embargo, estaba ahí.
Estaba contigo.
Cuando reías y cuando llorabas.
Cuando dormías y en tus sueños.
Pude haber formado parte de tí, de tu vida. De pequeños momentos que harían de ella algo hermoso.
Pero ella lo sabía. Lo sabía y no te lo dijo.
Ahora, es tarde.
Debió decírtelo, hubiera cambiado las cosas.
Quizás no te hubieras acercado a ella con ese olor penetrante a alcohol barato.
Quizás no te hubieras percatado de ese leve crecimiento en tu vientre.
Quizás no le habrías levantado la mano.
Quizás ahora no estaría tumbada en el suelo, muriendo lentamente de pena.
Al fin y al cabo, la ibas a dejar, ¿ no?
¿Qué más te daba dejarnos en paz?
De todas formas ya no estás aquí.
Puedo oir cómo se ralentiza el bombeo de su corazón. Puedo sentirlo.
Por eso, mi último pensamiento es para tí papá.
Es para tí, porque me diste la vida y me la arrebataste. Perdiendo con ella la de tu mujer.Esa mujer perfecta que te adoraba, a la que adorabas.
Me gustaría haberte conocido.
Quizás lo hubiera entendido.
Adiós, papá.
Tina

No hay comentarios:

Publicar un comentario